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lunes, 9 de mayo de 2011

Hidroaysén y el problema de la energía en Chile.



Con la aprobación de la primera etapa del Mega proyecto Hidroaysén, por parte de la comisión de evaluación ambiental de esa región ( 11 votos a favor y 1 abstención), se generaron una serie de reacciones en contra de la decisión por parte de la población. Para entender bien la situación, hay distintas aristas que hay que tener claras. 

  • El Gobierno dice, que para llegar a ser un país desarrollado y crecer a una tasa del 6% anual, se debe duplicar la generación de energía. En nuestro país, los principales generadores de la misma son las termoeléctricas y las hidroeléctricas. A abril de 2010, el sector eléctrico cuenta con 15.94 GW de capacidad instalada. Éste se basa principalmente en la generación termoeléctrica (64,9%) e hidráulica (34%), además de cerca de un 1% de centrales eólicas. 

  • Existen cuatro sistemas de electricidad independientes en Chile: el Sistema Interconectado Central, (SIC),  el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), y los sistemas de Aysen y Magallanes, los cuales proveen a las pequeñas áreas del extremo sur del país. El SIC, cuya energía es predominantemente hidroeléctrica, ha sufrido de severas estrecheces en los años posteriores a los inviernos secos.
  • Históricamente, las plantas hidroeléctricas han sido la mayor fuente de energía de Chile. Sin embargo, las sequías periódicas provocaban deficiencias y apagones, lo que impulsó al gobierno a aumentar la diversificación de la matriz de energía del país en la década de los 90, principalmente incorporando plantas de energía a gas natural. Las restricciones de gas que impuso Argentina a partir de 2004 condicionaron este desarrollo, con lo que comenzaron a entrar centrales térmica a carbón al sistema. No obstante, los proyectos de energía hidráulica continuaron ejecutándose. El mejor ejemplo es la planta Ralco de ENDESA sobre el Río BioBio, ya que es la planta de energía más grande de Chile. Esta comenzó a funcionar el año 2004. 


El proyecto Hidroaysén comenzó a gestarse en el año 2005 y pertenece a las empresas Colbún y ENDESA.  Esta central busca construir y operar 5 represas en la Patagonia, 2 en el río Baker y 3 en el río Pascua. El proyecto tiene un costo de 3.200 millones de dólares y aportaría 2.750 MW al SIC. 

Se estima que podría cubrir, al año 2020, el 21% de la demanda del Sistema Interconectado Central. Además, contribuiría a una mayor independencia energética, porque disminuiría el consumo de combustibles importados (gás, petróleo, carbón).



El problema para sus detractores, es que inundaría 5.910 hectáreas y se instalarían 3.800 torres, de 60 metros de altura, a lo largo de unos 2.000 kilómetros, lo que lo convertiría en uno de los tendidos eléctricos más largos del mundo. Todo esto significaría un daño importante al ecosistema de la región. 



El presidente de Greenpeace Chile, Matías Asún, cree que nuestro país no tiene un plan energético a largo plazo y que hace falta mucha voluntad política para avanzar en la materia. No es un problema técnico ni de potencialidad, ni de estudios,  es solo un problema de voluntad política”, afirma. Esta agrupación ambientalista tiene una propuesta global de cambio energético y de cambio climático que establece con completa claridad 3 puntos que son relevantes:

  • El fomento de energías renovables no convencionales (energía solar, eólica, geotérmica, hidráulica, mareomotriz)
  • El fomento del ahorro y la eficiencia energética
  • El dejar de producir subsidios para las energías fósiles y los combustibles sucios (petróleo, carbón, gas) 

En el caso del primer punto, el fomento de energías renovables, nuestro país está en "pañales". Las propuestas más importantes en esta materia se han dado en los sectores residenciales, lo que no representa un gran avance. Lo fundamental sería que el uso de las energías limpias llegaran a los sectores productivos  como la minería y las  industrias, que son los que consumen la mayor cantidad de energía del país.

*Un ejemplo: en el caso de España, el 20% de su producción energética es generada por fuentes renovables, y se espera que para el año 2030 esta llegue al 41%.  En el caso de Chile, esa generación no supera el 1%. 

*Otro ejemplo: Noruega aprovecha su potencialidad hidráulica de mucho mejor manera. Ellos han descentralizado las fuentes de energía y cuentan con 700 unidades hidroeléctricas a lo largo de su territorio, en donde ninguna supera los 30 MW.

Si bien el Presidente Sebastian Piñera dijo durante su campaña presidencial que él apoyaría el proyecto Hidroaysén, es importante que tenga en cuenta la opinión de la mayoría de la ciudadanía (según encuesta 61% desaprueba el proyecto). No queremos perder las bondades de nuestra Patagonia. No queremos sacrificar nuestra belleza natural por un punto porcentual mayor de crecimiento. No es razonable sacrificar calidad de vida por más "comodidad". Hay que invertir a largo plazo en energías renovables. 

Se seguirá hablando de Hidroaysén, porque solo se ha aprobado la primera etapa del proyecto. Pronto se unirá a la agenda noticiosa el proyecto de la termoeléctrica Castilla... aún más contaminante y con los mismos beneficios económicos para los empresarios. Todavía tenemos mucho por reclamar. 


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